¿No eres constante en tu entrenamiento? Estos tips te serviran

constante
Compartir en...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on RedditShare on TumblrPrint this pageEmail this to someone

A muchos nos ha sucedido, dejar de ser constante en alguna cosa

 

Comienzas el Gym, diseñas junto a tu entrenador una rutina ideal para ti; te sientes a gusto con los cambios que notas tanto en tu cuerpo como en tu estado de ánimo; sin embargo, a mitad de camino, empiezas a fallar, faltas algunas veces; otras te vas antes, al final notas que cada vez se te hace más complicado volver al ritmo inicial.

 

Por ello, te proporcionamos las siguientes recomendaciones para que puedas alcanzar tus objetivos y ser siempre constante

 

Tips para ser constante

 

Debes tener un propósito. Escribe objetivos con plazos específicos en un diario, así podrás ver si los has alcanzado cuando llega el momento.

 

Escribe lo que quieres alcanzar ese día, cómo lo vas a lograr y luego revisa si lo lograste. Esa lista tenla en un lugar visible ya sea de tu recámara, oficina o inclusive de tu cuarto de baño. ¡El objetivo es que la leas y alimentes diariamente!

 

Lo que más ayuda, es establecer objetivos a corto plazo. Siempre asegúrate de tener algunos puntos mediante los cuales puedes controlar tus avances. Esto te hará seguir adelante en tiempos difíciles cuando no tengas ganas de hacer ejercicio.

 

Mantén un diario con tus sesiones de cardio y pesas. Esto te permitirá llevar el control y checar tu progreso de forma específica, además te ayudará a identificar en que fallaste si los resultados de tu monitoreo de progreso no resultan como esperabas.

 

Trázate el objetivo de superar a alguien, especialmente si tienes un compañero de entrenamiento o un grupo de amigos que entrenan más o menos con los mismos objetivos que tú. “Puedes usar como recurso de motivación el pensar que si no entrenas hoy “Fulano de Tal” se te adelantará y sacará mayor ventaja”. Esto funciona especialmente para quienes tienen una personalidad y mentalidad competitiva. Si este es tu caso, lo puedes usar, pero si por el contrario, el simple hecho de pensar que estás “compitiendo2 con alguien te estresa y te incomoda, haz caso omiso de esta recomendación en particular.

 

Haz de tus horarios de entrenamiento un hábito y respétalos. Por ejemplo, si en tu horario decidiste que los martes y jueves tus horas de ejercicio serán a la hora de tu comida, si alguien quiere programar algo a esa hora, le dices “lo siento, estoy ocupado a esa hora”. Esto al principio te costará trabajo, pero es un excelente regalo para ti y al mismo tiempo reforzará tu autoestima pues te ayudará a hacer de tu ejercicio un tiempo “no negociable”

 

Hacer ejercicios y comer adecuadamente deben volverse una parte medular de tu estilo de vida, no solo un cambio temporal. Establecer una rutina regular y seguirla por dos o tres meses acondicionará el cuerpo a seguirla, a ti a ver los beneficios y a tu mente a reprogramarse para que esta sea tu nueva actitud y estilo de vida.

 

Si bien es importante planificar y pensar en todo lo que tienes que hacer, disfruta el momento de tu ejercicio sin pensar en nada más que en ti y lo bien que te hace sentir. Se trata de “disfrutar el aquí y ahora, de vivir el momento presente” como seguramente has leído o escuchado alguna vez.

 

Planea con anticipación lo que necesitas para tu dieta y ejercicio: Durante la semana de ejercicios puedes incluso prepara tu propio almuerzo, comidas y cenas. Organiza tu maleta de gimnasio y deja listo tu almuerzo en el refrigerador ya en sus porciones individuales y recipientes en que los llevarás, o incluso puedes dejar ya lista la lonchera completa. Haz esto todas las noches que es cuando generalmente no tienes prisa y así tendrás todo lo que necesitas listo en la mañana sin que te quite tiempo el prepararlos.

 

Recuerda los beneficios. Piensa en cuánto mejor te sientes al término de una sesión de ejercicios. También ten en mente que las sesiones no son una cuestión de todo o nada. Cuando no te sientes con mucho ímpetu, disminuye la intensidad de los ejercicios. Es mejor hacer algo que no practicar.

 

Mantén tu motivación usando la siguiente táctica: si estás en un programa de pérdida de peso o disminución de tu porcentaje de grasa corporal, ve a tu tienda favorita y elige una prenda que te gustaría lucir, y pruébatela en una talla más pequeña de manera que te quede apretada . Haz nota mental de cómo se te verá cuando logres tu meta y usa esa imagen para motivarte cuando tu fuerza de voluntad se vea tentada a saltarse el entrenamiento o romper la dieta.

 

En los días que no tengas muchas ganas de hacer ejercicio, baja el peso y sólo trata de practicar al mínimo. Al final de la sesión te sentirás bien, tu nivel de endorfinas será alto y tus baterías estarán recargadas y habrás conseguido el objetivo mínimo del día.